Alma

“La historia de Alma es una metáfora que pretende transmitir un mensaje sencillo, pero tan universal como imprescindible si queremos jugar al juego de la vida con la dignidad que nos merecemos. Ese mensaje es que todos tenemos una historia que contar, talentos por descubrir y tesoros que compartir. 

Yo descubrí en el proceso que no es necesario ser perfecto para inspirar a otros y que puedo inspirar a los demás por la manera en la que resuelvo mis propios conflictos con todas mis imperfecciones, a pesar de ellas…o gracias a ellas.

Alma, además, cuestiona la casualidad y el azar, apostando por una interpretación de la vida donde cada uno tiene su lugar y donde la presencia de todos y cada uno de los que están es imprescindible para completar nuestra propia historia. Elegir esta creencia, este pensamiento de manera constante en mi vida, me ha ayudado siempre a superar las situaciones más difíciles. Y te puedo asegurar que, con el tiempo, se confirman mis teorías de manera cada vez más sorprendente.

Espero y deseo que la magia de Alma te toque y te guíe para que encuentres tu lugar en el mundo y empieces a brillar para seguir iluminando el camino de la vida por el que todos transitamos”.

Alma está disponible en Amazon.es tanto en formato Kindle como en papel (en español) y en  Amazon.com puedes encontrar la versión en inglés.

Alma © María Pérez 2014

La Llave de Vulcano

Fue un placer inmenso formar equipo con Lava, el chocolate de CanariasLars Petter Amundsen y NUEVO FUTURO TENERIFE para publicar este trabajo literario encuadernado en una preciosa caja de bombones. 

Una parte de los beneficios de la venta de esta edición especial navideña se destinó a la La Palma, a través de la ONG Nuevo Futuro Tenerife, colaborando así en la financiación de sus proyectos de emergencia social en la isla hermana, con el fin de paliar las terribles consecuencias de la erupción del volcán de Cumbre Vieja en el mes de septiembre.

La Llave del Vulcano cuenta la historia de Fran, un palmero que se enfrenta a la peor Navidad de su vida, después de haber perdido su hogar a consecuencia de la erupción volcánica sucedida en su isla de origen. La llave de su casa es lo único que le queda como recuerdo de lo que era una vida ‘normal’. Pero algo inesperado sucede en la madrugada de la Nochebuena. Su propia llave le abrirá la puerta hacia unas escaleras que le conducirán a un viaje iniciático en espiral que culminará en la entrada del taller de forja del mismísimo Vulcano, dios del Fuego. Allí, recibirá un regalo de Navidad que jamás olvidará.

Se trata de una edición limitada pero si tienes interés en conseguir un ejemplar del cuento, contacta conmigo  AQUÍ.

La Llave de Vulcano © María Pérez 2021 

Foto: Ml Benavente Sovieri

Lilium Vesta

Dicen que lo advertía Flaubert, el incansable buscador de 'le mot juste' (la palabra exacta): "Ten cuidado con los sueños, son las sirenas de las almas: ellas cantan, nos llaman, las seguimos... y jamás volvemos". No siempre se alcanzan los sueños, a veces se rozan con la punta de los dedos... y desaparecen. Entonces regresamos al fondo de un mar de lágrimas y nos quedamos ahí por un tiempo, contemplando el infinito océano de la incertidumbre. En algún momento, el frío nos obligará a movernos y a nadar entre las aguas de nuestras emociones hasta alcanzar de nuevo la superficie, esa en la que todos nos obligamos a vivir con la anestesia suficiente para no sentir más de la cuenta. Pero como decía Flaubert, si hemos seguido a las sirenas, jamás volvemos a ser los mismos".

Lilium Vesta, María Pérez © 2019

Extracto del relato publicado por Editorial Taoro en la antología: 

"31 Historias para encontrarte".

A la venta en Editorial TAORO.

Imagen: Freepik

Rabia

A ella le surge una especie de envidia cuando alguien le escribe confesándole que tiene la necesidad de hacerla partícipe del incombustible deseo que siente hacia su persona…  Ni siquiera siente vanidad, ni siquiera tristeza por no poder corresponder a tan apasionados argumentos. Siente envidia porque su propio fuego transmutó en rabia. Su deseo desapareció debajo de algún pliego administrativo, a la espera de interminables trámites burocráticos que le aporten un respiro a su ya eterna agonía. Ella se ahoga entre facturas y deudas por el alquiler de un techo que jamás será suyo. Ella sueña con ese día inalcanzable en el que ya no tenga que volver a mostrar la tarjeta de los Servicios Sociales del Ayuntamiento en la caja del supermercado. El deseo de amar, de vivir (que viene siendo lo mismo), se apaga cada vez que abre el buzón y no llega esa notificación que le concede una ayuda solicitada nueve meses atrás.  La pasión y el entusiasmo están en vía de extinción en su resquebrajado pecho y cada vez que se da cuenta de que ya sufre porque se está acabando (otra vez) el champú, el detergente de la lavadora o la pasta de dientes, muere una de las escuálidas mariposas que le quedaron en la boca del estómago y que aún siguen bailando como zombis al ritmo de un vals que hace ya casi tres años que sonó por última vez. El fuego se dio la vuelta y ya le quema los ojos cuando se mira a espejo y observa el amargo morado de sus ojeras y la palidez de una piel que no recuerda la última vez que se sumergió en el mar y sintió el calor del sol  o el sabor de la sal en unos labios que ya no se acuerdan de la dulzura de un beso. La niña que la habita está pataleando en el suelo y ella no sabe ya como consolarla. No llores. Todo pasa. Mentira. Todo pasa… factura. Y el fuego crece hacia dentro y la rabia destruye sueños. ¿Quién puede permitirse el lujo de sentir deseo? Envidia… y rabia. Ella siente que el tiempo acecha y no cumplió su misión. Mira al cielo y pide explicaciones. ¿Por qué solo carga una pluma y un papel en la mochila? ¿Quién olvido ponerle el dinero para el bocadillo? Castigada sin recreo en la escuela de la vida… Rabia, rabia contra la luz que se esconde, como dice el poema de Dylan Thomas. Ella no entrará dócilmente en esa buena noche, no… Aún sin aliento, ella dará mil patadas y se negará a aceptar un destino indigno de la grandeza de su alma. Ese es su único deseo.

Rabia, María Pérez © 2021

El cabo suelto de Ariadna (microrrelato)

Estaba metida en un buen lío. Abrí el cajón del antiguo escritorio pero solo encontré un viejo ovillo de lana. Un inesperado hallazgo que me llevó durante un breve instante a mi infancia. A una tarde de otoño en la que Milagros, mi  tía abuela, me enseñó ‘el truco’ para deshacer el entuerto que se me había formado al intentar ovillar una madeja para mi madre: “Ari, busca las vueltas paralelas del hilo por algún lado — me decía —, y ahueca con suavidad el lío hasta que tus manos tengan libertad de movimiento suficiente para buscar un cabo suelto”.

Fue entonces cuando supe cómo iba a salir de mi laberinto.

María Pérez © 2019

Imagen: Ashley Poskin

El Loco

Ella era su luz… y su oscuridad. Habían pasado muchos meses ya desde que tomara la decisión de no volver a verla. Y en su cabeza parecían habitar desde entonces dos voces persistentes: la que le hacía sentirse orgulloso de su decisión y le repetía incansablemente que había hecho ‘lo correcto’ y la otra voz, que le hacía sentir una culpa infinita, por haber roto un corazón inocente y haber traicionado una especie de pacto ‘álmico’ que no lograba comprender pero que sin embargo intuía y sentía de una forma inexplicable. En su mente se cruzó la paradoja de tener que tomar una decisión sobre la decisión que había tomado…

María Pérez © 2021

Imagen: © Luis Beltrán

EL LOCO - María Pérez © 2021

Relato Completo

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