5. jul., 2020

El último vuelo de Lois

13 de mayo. Se cumplen dos años desde que Margot Kidder, la inolvidable Lois Lane, alzó el vuelo definitivo hacia la eternidad. Me la imagino reencontrándose con su viejo amigo Chris Reeve y recreando ese momento icónico de ‘Superman’ (1978) sin necesidad de efectos especiales.

Ella es la ‘culpable’ de mi vocación periodística, de mi empeño en la búsqueda de extraterrestres infiltrados, de mi obsesión por las azoteas y de mi convencimiento absoluto en que detrás de cada patoso Clark Kent, puede encontrarse un Superman capaz de hacer girar el planeta a la inversa para resucitar a la mujer de la que está enamorado.

El 13 de mayo de 2018 Superman no pudo hacer nada por Lois, al menos en esta dimensión. Dijeron que había muerto en su casa mientras dormía, pero luego confirmaron su suicidio. Tenía 69 años… y un trastorno de bipolaridad. Los médicos afirmaron en un comunicado que Margot falleció “como resultado de una sobredosis autoinfligida de fármacos y alcohol”.  

Dicen que se aferró a la interpretación porque al actuar podía dejar salir a su verdadero ser sin que nadie lo supiera y que sus ‘monstruos’, como ella solía llamar a su enfermedad mental, la acompañaron siempre desde muy joven.

Sus paranoias llegaron a tal punto que en una ocasión, en el aeropuerto de Los Ángeles, se armó un revuelo porque la actriz comenzó a gritar presa de una crisis de pánico. Afirmaba que un virus informático había borrado las memorias que estaba escribiendo y, mientras esperaba un vuelo, se obsesionó con que su primer marido, el novelista Thomas McGuane y la CIA estaban tratando de matarla porque sus escritos “podían cambiar el mundo”. Cuentan que a raíz de este episodio desapareció durante días y cuando sus familiares la encontraron (en un jardín que no era el suyo, desorientada y con la ropa hecha jirones) consiguieron convencerla para que hablara con un especialista en trastorno bipolar. Finalmente, pareció aceptar el diagnóstico de su enfermedad… o tal vez, lo fingió. Nunca lo sabremos.

Lo cierto, y lo extraño, es que compartió un triste destino con su amigo Chris en la llamada ‘maldición de Superman’ que afectó a varios intérpretes de la película quienes, tras encarnar al personaje, sufrieron accidentes o enfermaron gravemente. Margot no solo tuvo que pelear con sus monstruos sino que además sufrió un accidente que le supuso un calvario del que nunca logró recuperarse ni física ni económicamente. Terminó refugiándose en una vida de adicción a fármacos y alcohol porque, como ella misma dijo en una ocasión, prefería estar borracha antes que loca.

Pese a todo, a pesar del paso de los años y los daños, su carrera como intérprete nunca se detuvo y además fue una firme activista que luchó por los derechos de las personas sin hogar. Dicen que fue a raíz de haber vivido una temporada en la calle debido a sus problemas financieros. Pero tal vez fue porque tampoco encontró el hogar dentro de sí misma y quizá por eso, congenió tan bien con el hombre de acero, procedente de Krypton. Me gusta pensar que los dos tenían ese anhelo de quien pertenece más al cielo que a la Tierra.

Gracias Margot. Gracias Lois.

13 de mayo de 2020.

Imagen: Margot Kidder fotografiada por Patrick Jarnoux (1979).