27. jun., 2022

Colgata...

Me siento un poco (bastante) representada en esta imagen. El gato con aires de superioridad que mira a través de la ventana es el algoritmo implacable que rige las redes sociales. Y la gata colgada… soy yo con mis publicaciones intentando que el maldito me vea.
 
Y es que me sigo empeñando en ser visible por méritos propios, sin atajos. Y hay días medio lluviosos, como hoy, en los que me pregunto si merece la pena el esfuerzo por crear contenido y expresarme a través del ciberespacio. ¿Para qué? ¿Para quién?
 
Luego pienso en que el acto de crear en sí es lo que más me dignifica como ser humano… y de las cosas que más me hacen sentir viva y más sentido le dan a mi existencia. Crear, comunicar, expresar mi propia versión de la realidad (visible e invisible).
 
También pienso (y no deja de ser un aliciente y un revulsivo) que, a lo mejor, ese aristogato engreído algún día… hasta me busca. Porque la vida da muchas vueltas y al final todo es cuestión de perspectiva. El arcano de El Colgado en el Tarot, está bailando cuando le das la vuelta a la carta.
 
Sí, todo se puede reducir a cómo elegimos ver y a recordar de vez en cuando que esto, toooodo esto que está fuera de nosotros, no es más que un juego de proyección en el que vamos pasando pantalla y subiendo de nivel.